¿Crees que eres un viajero curtido porque sabes pedir una cerveza en cuatro idiomas? Piénsalo dos veces. Cuando aterrices en el país del sol naciente, tu brújula moral, social y legal se va a volver completamente loca. Y es que, si buscas un choque cultural de los que hacen época, este es tu destino.
Hoy vamos a dejar a un lado las guías aburridas. Como expertos en patearnos el mundo, te traemos una lista brutal, sincera y muy real sobre esas 10 cosas que en Japón son normales y en España te meterían en un lío. Ya sea un lío con tu jefe, con tu abuela, con Hacienda o directamente con la policía. Prepara las maletas (y tu mente abierta), porque empezamos fuerte.
1. Echarte una siesta en tu escritorio frente a tu jefe (Inemuri)
Imagínate la escena: estás en tu oficina en Madrid o Sevilla, te entra el sopor de las cuatro de la tarde, apoyas la cabeza en el teclado y te pones a roncar. En España, estás en la cola del paro en menos de 24 horas.
En el país nipón, esta práctica se llama Inemuri (literalmente «estar presente mientras se duerme»). Lejos de ser un vago, tu jefe pensará que estás exhausto porque trabajas demasiado. Eres un héroe de la productividad. Eso sí, la regla de oro asiática es que debes mantener una postura vertical para demostrar que sigues «involucrado» en el entorno. Fascínante, ¿verdad?
2. Sorber la sopa como si fueras un desagüe desatascándose
¿Recuerdas las collejas o broncas que te caían de pequeño por hacer ruido al comer? En la cultura española, comer haciendo ruidos guturales es el pináculo de la mala educación. Sin embargo, una de las costumbres japonesas más sagradas a la hora de comer ramen o udon es sorber los fideos con la mayor sonoridad posible.
Hacer «slurp» allí indica dos cosas fundamentales: primero, que el plato está delicioso (es un halago al chef) y segundo, ayuda a enfriar los fideos calientes para no abrasarte la lengua. Intenta hacer esto en un restaurante de estrella Michelin en San Sebastián y verás cómo el maître te invita amablemente a salir.
3. Dejar el portátil de 1.500€ en la mesa para ir al baño
Esto no te metería en un lío legal en España, pero te metería en un lío personal de los gordos: te quedarías sin portátil, sin móvil y con cara de tonto.
Japón tiene una de las tasas de criminalidad más bajas del planeta. Es abrumadoramente normal ver en las cafeterías de Tokio a personas que, para «reservar» su mesa, dejan su iPhone de última generación o su cartera abierta sobre la mesa mientras van al servicio. Si haces esto en la Plaza Mayor… bueno, digamos que tu portátil tendrá un nuevo dueño antes de que llegues al lavabo.
Por cierto, si ya te está picando el gusanillo de vivir esto en primera persona, es vital que sepas cuál es la mejor época para viajar a Japón, porque su clima pasa de la belleza extrema de los cerezos en flor al calor húmedo asfixiante en cuestión de meses.
4. Pagar decenas de miles de euros en riguroso efectivo
Saca un fajo de 10.000 euros en billetes para pagar un coche de segunda mano en España. Inmediatamente, la Agencia Tributaria (Hacienda) hará sonar sus alarmas, te caerá una multa monumental (por la ley antifraude que prohíbe pagos en efectivo superiores a 1.000€) y te mirarán como si fueras un capo de la mafia.
En el país nipón, el dinero en efectivo es el rey indiscutible. Es una sociedad hipertecnológica que, irónicamente, adora el papel moneda. Es de lo más común pagar alquileres enteros, coches o facturas de hospital masivas sacando un taco de yenes del bolsillo. Nadie sospechará de ti.
5. Niños de 6 años cruzando solos la megalópolis
Verás a niños pequeñísimos, con sus mochilas randoseru y sombreritos amarillos, tomando trenes y caminando kilómetros por Tokio completamente solos. La sociedad entera actúa como una red de seguridad ciudadana.
Haz la prueba de dejar a tu hijo de 6 años cruzar Madrid solo en metro para ir al colegio. En menos de media hora tienes a los Servicios Sociales, a la Policía Nacional y a tres cadenas de televisión en la puerta de tu casa. La percepción de la seguridad urbana es un mundo aparte.
6. Bañarte totalmente desnudo con tus compañeros de empresa
El pudor occidental no tiene cabida en los famosos Onsen (aguas termales). Los japoneses tienen una cultura del baño muy arraigada. Es habitual que grupos de amigos, o incluso departamentos enteros de una empresa en viajes de incentivos, se sumerjan completamente desnudos en estas aguas para fomentar el «Skinship» (estrechar lazos piel con piel).
Propónle a tus compañeros de oficina en España iros todos a un baño público a ducharos desnudos para «hacer equipo» y tendrás a Recursos Humanos redactando tu carta de despido por acoso antes del mediodía.
Si visitas el país, bañarse en un Onsen es obligatorio. Y si luego quieres perderte por calles llenas de misterio y tradición, te recomiendo que leas nuestro artículo explorando el icónico barrio de las geishas de Kioto. Es magia pura.
7. Empujar físicamente a la gente para que entre en el tren
La figura del Oshiya (los empujadores del metro) es legendaria. En hora punta, empleados del ferrocarril con guantes blancos te empujarán literalmente por la espalda para embutirte en el vagón y que las puertas puedan cerrar. Todos lo aceptan en silencio estoicamente.
Visualiza ahora el Metro de Barcelona o Madrid a las 8:00 AM. Atrévete a empujar con fuerza a cinco personas hacia adentro para hacerte hueco. El nivel de insultos creativos, empujones de vuelta y posible intervención de los guardias de seguridad sería digno de una película de acción.
8. Beber alcohol libremente por la calle frente a la policía
Pese a sus estrictas normas sociales, en Japón beber en la calle es 100% legal. Puedes comprar una lata de Strong Zero (una bebida alcohólica que pega bastante fuerte) en un konbini (tienda de conveniencia) y bebértela caminando frente a una comisaría (koban) sin que nadie pestañee.
En España, las conocidas «leyes antibotellón» te dejarán una receta en forma de multa de entre 100 y 600 euros si la Policía Local te pilla con una lata de cerveza abierta en la vía pública.
9. Negarte a dar dos besos o abrazar al que te presentan
Esta es una de las diferencias culturales entre España y Japón más evidentes. Los nipones aprecian su espacio vital por encima de todo. El saludo estándar es la reverencia (ojigi). Cero contacto físico. Tocar a alguien que acabas de conocer es una invasión inaceptable.
Por el contrario, la cercanía española exige esos dos besos de rigor, o un buen apretón de manos seguido de una palmada en la espalda. Si en una cena en España te presentan a alguien y te quedas a un metro de distancia inclinando la cabeza con las manos pegadas al cuerpo, la gente pensará que eres profundamente antipático o que tienes fobia social.
10. Servir pollo crudo en un restaurante
Cerramos con la gastronomía. En España, servir carne de ave cruda te garantiza una intoxicación por salmonela y una visita inmediata de Sanidad para clausurar el local. Te meterías en un lío legal, sanitario y civil.
Sin embargo, en tierras japonesas existe el Torisashi, finas láminas de pollo crudo que se consideran un manjar. Lo crían bajo condiciones de higiene tan absolutamente marcianas y estrictas que es seguro comerlo. Aún así, tu estómago occidental podría llevarse un susto, ¡así que ve con cuidado!
¿Te atreves a vivir el choque cultural definitivo?
Como ves, las 10 cosas que en Japón son normales y en España te meterían en un lío nos demuestran que lo que consideramos «sentido común» es solo un acuerdo social de la zona en la que hemos nacido.
Viajar es precisamente esto: desaprender lo que sabes, sorprenderte, reírte de tus propios prejuicios y, sobre todo, no acabar multado por desconocimiento.
Si eres de esas personas a las que les hierve la sangre por descubrir el mundo, salir de su zona de confort y además conocer a gente increíble en el proceso, tienes que ver viajes para solteros y solteras que organizamos. No prometemos que te dejen dormir en la oficina a la vuelta, ¡pero sí que vivirás la aventura de tu vida! ¿Hacemos las maletas?



